Fran Torrecilla.

Pintura dibujos exposiciones retratos paisajes.

Xerión Rei

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Xerión Rei

Un guerrero, bien pertrechado y entrenado, siguiendo órdenes precisas de sus superiores, invade un país de pastores, pacífico y lejano. Mata y humilla a su rey, roba sus riquezas, su rebaño, para después presentar este rey muerto a la historia como un monstruo y un tirano para con su pueblo, al cual, nuestro militar dice haber liberado después de matar a unos cuantos miles de ellos , arrasar sus viviendas y obras civiles y de haber saqueado y violado todo lo violable y saqueable. Hércules ejecuta sus órdenes ciegamente para satisfacer los bajos instintos de gobernantes quienes a su vez podrán hacerle a él más poderoso, más rico o más influyente, es un mercenario al servicio de la codicia y la envidia que no repara en emplear cualquier método para conseguir sus objetivos.
Esta es la historia mil veces repetida y esta es la mentira mil veces registrada por la historia e incluso por el mito. Revisar esto nos lleva a sorprendernos de que hoy, ahora, se está reproduciendo este patrón genocida y de calumnia con ejemplos de todos conocidos a lo largo de toda la historia de la humanidad.
Releer el mito de Xerión y su asesino, Hércules, supone ver con otros ojos lo sucedido en el Olimpo de los mitos, muchos basados en acontecimientos reales, y qué es lo que está sucediendo en nuestros días, en el televisor, frente a nuestras narices y además, reinterpretar toda la historia de la humanidad con la mirada de los que se han quedado sin voz porque se quedaron sin garganta. El dolor provocado se ha convertido en una imagen estereotipada que incluso es premiada por doctos conocedores del arte como pieza de valor estético, qué bella composición de luces y sombras la de ese niño malnutrido y abusado o qué agradable composición la de ese estertor final. Ya somos incapaces de ver el dolor, el ajeno, quiero decir. Asumimos como cierto lo que nos presentan delante sin perder un segundo en reflexionar cuanta verdad hay en ello.
¿Es la guerra algo consustancial al ser humano? ¿Y la mentira?
Nadie llamó a Hércules para que viniese a salvar nada, menos matar a alguien y aun menos a que se llevase el sustento de los habitantes del reino.
Hacer la relectura del mito desde un punto de vista artístico es una metáfora de lo que debería ser el arte, un reflejo de la verdad, de la verdad del alma del ser humano. La verdad, que en este momento, y seguramente siempre, es la única palabra realmente subversiva.
La verdad es la belleza suprema de las cosas por encima de cualquier consideración, por encima de cualquier moda, por encima de cualquier corriente. La verdad es el único estandarte que merece la pena seguir.
Torrecilla

Gracias por visitar mi página © Fran Torrecilla 2012










































































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